Desde mediados del siglo XIX en el periodo 1850-1880, Argentina se encontraba en un proceso de organización política y económica, con un nuevo rumbo vinculado con las transformaciones que se producían en el campo económico mundial. La sabia Constitución Nacional de 1853 ofrecía garantías y precisaba derechos para todos los hombres del mundo que deseasen habitar el suelo argentino.
Uno de los móviles de la gran inmigración fue la colonización y Santa Fe fue pionera y se destacó ampliamente sobre el resto de las otras provincias.
El proceso de colonización fue muy duro, y muy arduo, muchos quedaron en el camino, muchos volvieron a su lugar de origen, muchos siguieron y triunfaron. En más de una oportunidad el gobierno auxilió a quienes quedaron en la miseria después de un fracasado intento de colonización, pero también en más de una oportunidad, el mismo no cumplió con las obligaciones prometidas, burlando la confianza de los inmigrantes.
Mediante un decreto del año 1853, se llevó a cabo la firma de un contrato entre el gobierno provincial, Don Domingo Crespo y Aarón Castellanos, empresario colonizador de origen salteño, en el que se establecían las condiciones necesarias para la afluencia de un mayor número de inmigrantes europeos en la región.
El mismo se concreto en 1856, cuando arribaron a la provincia los nuevos habitantes de origen franceses, alemanes y suizos.
Estos primeros pobladores, dieron origen a la primera colonia agrícola Esperanza, siguiéndola a esta, la creación de San Jerónimo y San Carlos, circunscriptas estas, en el departamento Las Colonias.
El gobierno provincial y los agentes colonizadores en función de contratos existentes, en un comienzo entregaban, en forma gratuita, a cada familia, una concesión de tierras ( 33 has), para ser explotadas.
Esto fue imposible llevar adelante, dado que para 1865, faltaban tierras para cumplir con esas disposiciones (familias sueltas que ocuparon paulatinamente las tierras libres), causando decepción y desesperación.
El exceso de población de las colonias pioneras y por ende la falta de disponibilidad de tierras, determinó el comienzo de la colonización interna, o sea la migración desde una colonia ya establecida hacia otra en proceso de formación.
Avanzada la década del setena comenzó la ocupación de las tierras de Castellanos, impulsadas por movimientos de empresas y colonos provenientes de los primeros asentamientos establecidos en el departamento Las Colonias. Ejemplo de ellas son las colonias Humboldt, Las Tunas, Santa Maria, Colonia Nueva, Gruthy, Rivadavia y Villa San José.
Subasentamiento Rural Villa San José
Descendientes de aquellos pioneros de la colonia San Jerónimo, obligados a buscar otros espacios, más amplios y confortables y tentados por la seductora oportunidad de ser propietarios de sus posesiones decidieron iniciar la exploración de otros horizontes que surgirán en el oeste santafesino.
Es importante destacar, la acción preponderante, que tuvo el empresario colonizador Guillermo Lehmann, en todo este proceso de formación de colonias, ya que les ofrecía la posibilidad de ser propietarios de tierras, sin limites máximos en cuanto a la cantidad de tierra a adquirir, pero con la obligación de ajustarse a las cláusulas que se establecían en los boletos de compra-venta. En ellos se estipulaba la cantidad de tierras a poseer, el precio de las mismas, la fecha de vencimiento de los pagos, el tipo de interés como demás obligaciones para el comprador y derechos que se reservaba la empresa, como correspondía a toda buena organización comercial.
Es así como colonos suizos se ubicaron entre las colonia Susana y Saguier, espacio que para 1937, lograría su autonomía reconociéndola actualmente como Villa San José.
Durante los primeros años, no existia allí centro urbano alguno. Debíase, por un lado a la pequeñez inicial del subasentamiento rural y por el otro a la idiosincrasia heredada de sus antepasados del Vales, que eran de oficio agricultores y criadores de ganado carentes de vocación para una organización más compleja.
Las familias se ubicaron en forma muy precaria en el territorio mojonado por la empresa colonizadora. A partir de ese momento, la posesión de la tierra como propietarios determino el afincamiento definitivo y con la condición de cultivarlas, se encaminaron a aprovechar las oportunidades de la explotación y su consecuente progreso, como así también a enfrentar adversidades tales como pestes, epidemias, matones y vagabundos.
Es importante destacar que los registros argentinos de la época de llegada de inmigrantes registraban a los viajeros por su origen, pero anotando la procedencia según figuraba en los documentos personales expedidos por cada Estado Nación, sin tener en cuenta muchas veces las identidades regionales.
El análisis del perfil regional y ocupacional de estos primeros pobladores arroja, según dicho censo provincial de 1887 que los suizos procedieron originariamente de zonas rurales del Alto Valais, Suiza, previa localización temporaria en San Jerónimo del Norte y se caracterizó por ser joven de mediana edad entre 20 y 35 años. Todos ellos de profesión religiosa cristiana.
Cuñados, hermanos, sobrinos, suegros y yernos aparecen en su calidad de peones o pupilos frente al agricultor patrón.
Podemos afirmar que los inmigrantes suizos en función del rígido cantonalismo se asentaron en la nueva tierra atendiendo al origen, religión y lengua en común, formando un grupo extremadamente cerrado.
Un ejemplo muy claro se relacionó con respecto a la comunicación espiritual ya que no contaban con guías espirituales e instructores catequísticos y en su propio idioma.
Aproximadamente transcurrieron 7 años para que en un sitio determinado por la mayoría de los pobladores resolvieran levantar un precario edificio que fue las veces de templo y escuela, identificado desde entonces con el nombre de San José.
Si tenemos en cuenta que casarse para las sociedades tradicionales significa “concluir una alianza, asegurar el mantenimiento de un estatus social, preservar el patrimonio familiar” notamos que las pautas matrimoniales de los inmigrantes de origen suizo arribados a la Villa San José aplicaron las mismas estrategias premigratorias.
La fuerte endogamia de las últimas décadas del siglo XIX se transformó paulatinamente en una marcada exogamia en la primera década del siglo XX, pero que la misma es sólo una endogamia encubierta ya que los jóvenes argentinas/nos con las que se unieron los suizos que arribaron a la Villa no son otros que los hijos de suizos nacidos en estas tierras, y que este grupo de suizos, construyó su propio universo social y dejó su impronta cultural y su sello definitivo en la identidad local.
Una tempestad de muerte y miedo afectó al país, “ el cólera” Ante tal situación de desesperación y dolor, afloraron los más profundos y sinceros sentimientos religiosos.
Los colonos decidieron reunirse e hicieron una promesa a San José, de construir una capilla en su honor y nombrarlo patrono. Fue sorprendente que apenas hecho el voto terminó el cólera y no murió nadie más. Todos los que aún se hallaban postrados por la enfermedad sanaron.
Se construyó a partir de allí la Capilla entre Susana y Saguier. Dicha obra culmino el 13 de febrero de 1887.
Al inaugurarse el templo, se individualizó a la colonia como San José, localizada entre Susana y Saguier.
El distrito fue creado a pedido de una junta de vecinos mediante el decreto número 25 del gobierno de la provincia del 2 de febrero de 1937. Se creó así el pueblo de Villa San José.
La parte urbana fue creada sobre las concesiones numeradas 33-357 perteneciente a Saguier, 561-569 perteneciente a la colonia Susana. El área rural se formó con 3.168has de Saguier y 4.356 has de Susana.
En octubre de 1938 se encargó el trazado y mejoramiento de la parte urbana culminando dicho trabajo el 28 de agosto de 1943.
NUESTRA DESCENDENCIA ZBRUN
Según consta en los registros de inmigrantes, Franz ( 36 años) y su hermana Juanna ( 22 años) oriundos de Turmann - Cantón de Vales, Suiza, arribaron a Argentina en el año 1868 en el barco Corneille Capitaine U. Vallet
Franz lo hizo con su esposa Catherine Sterren ( 35 años) y sus hijos Franz ( 6 años) Catharina (4 años) y Leoni de tan solo 10 meses.
El lugar de residencia fue Santa María, asentamiento muy cerca de San Jerónimo. En el año 79/80 ante el ofrecimiento de nuevas tierras en la zona de Susana y Saguier. Franz celebra un contrato de compra venta Nro. 2106 donde adquiere junto a su hermana cuatro concesiones de tierra compuesta por 20 cuadrados cada uno. (dos concesiones para cada hermano) Dada las costumbres de la época, solamente figura en el mismo el nombre del varón ya que la mujer no aparece en ningún contrato por no tener voz y voto. Esta situación trae aparejado problemas de herencia cuando Juanna contrae matrimonio con Pierre Maillard en el año 1893. Sobre este problema ( no resuelto) se tejieron muchas conjeturas y no deseo ahondar sobre el mismo ya que considero que lo fundamental es unir y no dividir, todos formamos una familia descendientes de Zbrun, que en nuestras venas corren la misma sangre suiza. Dicho contrato por problemas de pago fue renovado
Al radicarse la familia de Franz y su hermana Juanna en sus tierras, comenzó la tarea de hacerla prospera, dedicándose a las actividades agropecuarias, especialmente el tambo. Juanna además de las actividades del campo realizaba las tareas del cuidado de los hijos de Franz y la limpieza del hogar. Para poder atender el campo contrataron a peones que junto a los hijos de muy corta edad ayudaban en el cuidado del ganado
Juanna en ese tiempo conoce a un joven y se enamora, dado a que no pertenecía a su origen, le fue difícil hacer valer sus sentimientos y de allí las constantes discusiones con su hermano.
En el año 1874 nace Adriano, en 1877 María y en 1880 Victorio, por ser soltera llevan todos el apellido de la madre.
Las discusiones iban en aumento y para poner fin a la falta de entendimiento se supone comienzo del año 1886 Juanna deja sus hijos al cuidado de su hermano (Censo de 1887 figura como pupilos) y se vuelve a Santa María, sin duda con Pierre para contraer enlace en el año 1893 ( acta de casamiento de esperanza )
Con el alejamiento de Juanna no disminuye los problemas, tal es así que Adriano se aleja y es cuidado por la flia de Weinssen Juan de San Antonio, luego se casa con una de sus hijas, María en el año 1895 contrae matrimonio con José Fux y se aleja perdiéndose todo contacto con ella quedando solo Victorio trabajando como peón hasta que contrae matrimonio en el año 1899 con Emilia Imoberdorf , hermana de la señora de su primo Meinrado Zbrun.
Fallecido el Sr. Pierre Maillar, en el año 1908 y al encontrarse sola, Juanna regresa a fines de ese mismo año a la zona, alojándose en la casa de su hijo Victorio que la cuida hasta que fallece año 1911. Sus restos descansan en el cementerio de Susana
Deseo finalizar con este pensamiento
"Los abuelos pueden aportar a las generaciones que les siguen una sabiduría depurada por los años y un desinterés que no suelen tener los que están metidos de lleno en la lucha por la existencia.”
Interpretemos sus sueños y ejemplo de vida cuando nos dicen. No corras ni te detengas, que tu paso por la vida, sea normal, seguro, confiado. No corras ni te detengas, lleva más bien un ritmo de progreso y de esperanza, camina con otros, comparte, pero no pierdas de vista la meta que quieres alcanzar.